Génesis 1 avanza hacia un punto culminante. Después de la luz, el mar, la tierra, las plantas y los animales, Dios hace a los seres humanos:
Entonces Dios dijo: «Hagamos a los seres humanos a nuestra imagen, para que se parezcan a nosotros. Que gobiernen sobre los peces del mar y las aves del cielo, sobre el ganado y toda la tierra, y sobre todos los animales que se arrastran por el suelo».
Es el sexto día. Los animales de la tierra acaban de ser hechos, cada uno «según su género» (versículo 25). Ahora el patrón cambia. Varias decisiones del registro de este versículo merecen conocerse, y una de ellas es una pregunta que nadie puede zanjar con certeza.
«Hagamos»
Hasta aquí Dios ha dicho «sea». Aquí dice נַֽעֲשֶׂ֥ה, «hagamos», y el versículo siguiente vuelve al singular: «creó Dios».
El registro enumera las maneras en que se ha leído el plural:
- Dios que habla a los seres celestiales que le sirven, como en 1 Reyes 22:19–20, o en Isaías 6:8: «¿quién nos irá?».
- un plural que expresa la plenitud o la majestad de Dios.
- Dios que delibera consigo mismo.
- para los lectores cristianos, un primer indicio de más de una persona en Dios, ya que el Nuevo Testamento relaciona al Hijo con la creación (Juan 1:3).
Estas lecturas tienen una larga historia. El comentarista judío Rashi, en el siglo XI, entendió que Dios consultaba a su corte celestial, y sacó de ello una lección de humildad: el mayor debe pedir consejo al menor. En el siglo II, Justino Mártir argumentó en sentido contrario: que Dios hablaba a alguien distinto de sí mismo, a quien Justino identificó con el Verbo.
La decisión está marcada como incierta, y la traducción dice simplemente «hagamos» y «nuestra», lo que deja abiertas todas las lecturas. El registro añade un punto que vale sea cual sea la lectura correcta: el versículo siguiente deja claro que solo Dios crea.
Imagen y semejanza
Las dos palabras clave son צֶלֶם, «imagen», y דְּמוּת, «semejanza». El registro las toma juntas, no como dos partes distintas de la persona, por ejemplo el cuerpo y el alma.
Una imagen es una estatua o una copia. En el mundo antiguo, los reyes erigían imágenes de sí mismos para señalar dónde gobernaban. Una semejanza es un parecido. Juntas, las palabras dicen que los seres humanos están hechos para parecerse a Dios y para representarlo en la tierra. Por eso el versículo pasa directamente a darles dominio sobre los seres vivos, con un verbo que se usa para el gobierno de un rey. El rey del Salmo 72 gobierna para el bien de quienes tiene a su cargo.
Los lectores no siempre han tomado juntas las dos palabras. Ireneo, en el siglo II, vio una diferencia: la imagen pertenece a la naturaleza humana, mientras que la semejanza es un don del Espíritu que puede perderse y recuperarse. Calvino, en el siglo XVI, consideró equivocado buscar una diferencia, y dijo que «semejanza» se añade para explicar «imagen». El registro se inclina por leerlas juntas, y da una razón tomada del propio Génesis: cuando Adán tiene un hijo, las mismas dos palabras vuelven en el orden inverso, «á su semejanza, conforme á su imagen» (5:3). Describen una sola cosa: un hijo que se parece a su padre.
La Equilibrada y la Sencilla dicen «para que se parezcan a nosotros» en lugar de «según nuestra semejanza», para que el sentido quede claro.
Una decisión menor está al final del versículo. En una lista de animales, «toda la tierra» llama la atención, y la traducción siríaca dice «todos los animales salvajes de la tierra», lo que concuerda con los versículos 24–25. El texto hebreo y la Septuaginta tienen los dos «toda la tierra», así que Open Word Bible los sigue, marca la decisión como incierta y da la lectura siríaca en una nota al pie.
¿«Los seres humanos» o «el hombre»?
La palabra para los seres humanos que Dios hace es אָדָם. Solo más adelante en el relato se convierte en el nombre propio Adán (4:25; 5:1–3). Aquí no lleva artículo, y las palabras que siguen, «que dominen» y «varón y hembra», muestran que significa los seres humanos en su conjunto.
Por eso la redacción predeterminada es inclusiva: «la humanidad» en el nivel Literal, «los seres humanos» en la Equilibrada, «las personas» en la Sencilla. Pero muchos lectores conocen estos versículos con «el hombre», la palabra tradicional en español con este sentido, y esa es una cuestión de redacción, no de significado. Por eso es un ajuste del lector. Si se cambia el ajuste de género a tradicional, el versículo dice «Hagamos al hombre a nuestra imagen». Véase Los ajustes cambian la redacción, nunca el significado.
El versículo 27 da luego las tres líneas de poesía que responden al versículo 26:
Así Dios creó a los seres humanos a su imagen. A imagen de Dios los creó; varón y mujer los creó.
Cada línea tiene el verbo que se usa solo para Dios, «crear», y el registro lee la repetición como la marca del punto culminante del relato. En hebreo, la segunda línea dice que Dios «lo» creó, en singular, porque la humanidad es un todo; la tercera dice «los», varón y mujer. Los dos sexos llevan la imagen de Dios, y la bendición y la tarea del versículo 28 se dan a los dos.
Esa bendición es distinta de la anterior. Los peces y las aves fueron bendecidos en tercera persona (versículo 22). A los seres humanos se les habla directamente: «les dijo». Han de llenar la tierra y «someterla». El registro no suaviza el verbo. Es una palabra fuerte, que se usa para poner un territorio bajo control (Números 32:22). Pero el registro también lo lee en su contexto: un mundo que Dios acaba de llamar bueno, y un relato que pasa a poner al hombre en el huerto para que lo trabaje y lo cuide (2:15). La Sencilla dice «háganse cargo de ella».
«Una ayuda a su medida»
Génesis 2 vuelve a contar la historia, más de cerca. Aquí, por primera vez, algo en la creación no es bueno: el hombre solo. Dios dice que le hará עֵ֖זֶר כְּנֶגְדּֽוֹ:
Luego el SEÑOR Dios dijo: «No es bueno que el hombre esté a solas. Le haré una ayuda a su medida».
La primera palabra, עֵזֶר, suele traducirse «ayuda», y la palabra inglesa habitual, «helper», puede sonar a un ayudante subalterno, como en español «ayudante». El registro dice que el hebreo no sugiere un rango inferior. Se usa sobre todo para el propio Dios como ayuda de su pueblo (Éxodo 18:4; Salmo 121:1–2). Nombra a alguien que da una ayuda que hace falta. Por eso el español dice «una ayuda», no «un ayudante».
La segunda palabra une «como» y «frente a». La ayuda será su igual y su pareja, alguien que está cara a cara con él, como ningún animal puede estarlo. La Equilibrada dice «a su medida» para conservar las dos cosas; la Literal, «que le corresponda». La Sencilla dice «alguien que lo ayude y lo acompañe, alguien hecho a su medida». En inglés, la Sencilla va más lejos y dice «partner» («compañero»), una decisión de redacción marcada como incierta; en español, el verbo «ayudar» no sugiere un ayudante de menor rango, así que la Sencilla puede conservar la idea de ayuda.
El relato muestra lo que significan las palabras. El hombre pone nombre a los animales, pero entre ellos no se encuentra pareja para él (2:20). Cuando Dios le trae a la mujer, el hombre habla por primera vez en la Biblia, en un breve poema:
El hombre dijo: «¡Por fin, aquí está la que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Se llamará “mujer”, porque del hombre fue sacada».
«Hueso de mis huesos» se usa en otros lugares para el parentesco cercano (29:14). Ella es de su misma clase, la pareja que no encontró entre los animales. Él la llama ishah, «mujer», porque fue tomada de ish, «hombre»: dos palabras que suenan parecido, aunque vienen de raíces distintas. La Literal lo refleja con «Varona» y «Varón».
Abre Génesis 1 y toca el versículo 26 para ver el registro completo.