La mayoría de las historias de la Biblia inglesa siguen la línea protestante que va de Tyndale a la versión King James y sus revisiones. Junto a ella corre una segunda tradición, con sus propios traductores, sus propios debates y sus propias condiciones. Las Biblias católicas en inglés se diferencian de las protestantes en tres aspectos principales: contienen más libros, las aprueban los obispos, y muchas de ellas están moldeadas por las necesidades de la liturgia, donde la Biblia se lee en voz alta en la misa.

Este artículo sigue esa tradición desde el siglo XVI hasta hoy, y describe lo que se propuso cada traducción.

Douay-Rheims: una Biblia nacida en el exilio

En el reinado de Isabel I, estudiosos católicos que habían salido de Inglaterra fundaron un colegio inglés en Douai, en Flandes, que más tarde se trasladó por un tiempo a Reims. Bajo William Allen, su fundador, el estudioso de Oxford Gregory Martin tradujo la Biblia al inglés. El Nuevo Testamento se imprimió en Reims en 1582; el Antiguo Testamento apareció en Douai en 1609–10, poco antes de la versión King James.

La Douay-Rheims se tradujo de la Vulgata latina, no del hebreo y el griego. Sus autores no lo consideraban una debilidad. El Concilio de Trento había declarado auténtica la Vulgata para el uso público, y el prefacio del Nuevo Testamento de Reims sostenía que el latín era más antiguo que la mayoría de los manuscritos griegos conservados y estaba libre de las corrupciones que atribuían a los herejes. Martin conservó muchas palabras latinas, a veces apenas adaptadas al inglés, como «azymes» para los panes sin levadura y «parasceve» para el día de la preparación, siguiendo el principio de que los términos sagrados no debían sustituirse por otros de uso corriente. El Nuevo Testamento iba acompañado de abundantes notas que defendían la enseñanza católica frente a las traducciones protestantes.

Su influencia llegó más allá de sus lectores. Los traductores de la versión King James consultaron el Nuevo Testamento de Reims, y parte de su vocabulario de sabor latino pasó al Nuevo Testamento de la King James. Los historiadores no coinciden en la magnitud de esa deuda, pero en general se acepta que existe.

La revisión de Challoner

En el siglo XVIII, la Douay-Rheims original resultaba difícil de leer. Entre 1749 y 1752, Richard Challoner, obispo y vicario apostólico en Londres, la revisó tan a fondo que casi era una traducción nueva. Modernizó el inglés, eliminó muchos de los latinismos más extraños y a menudo se acercó a la redacción de la versión King James. Lo que hoy se vende como «the Douay-Rheims Bible» es el texto de Challoner, no el original, y fue la Biblia católica inglesa de referencia durante dos siglos.

La revisión de Challoner conserva las lecturas de la Vulgata, y una comparación muestra la diferencia que eso supone. En Génesis 3:15, la Vulgata tiene un pronombre femenino, y la Douay-Rheims (Challoner) dice:

I will put enmities between thee and the woman, and thy seed and her seed: she shall crush thy head, and thou shalt lie in wait for her heel.

Es decir: «Pondré enemistades entre ti y la mujer, y entre tu descendencia y la descendencia de ella: ella te aplastará la cabeza, y tú acecharás su talón».

El hebreo tiene un pronombre masculino, y las traducciones hechas del hebreo lo siguen, como la World English Bible:

I will put hostility between you and the woman, and between your offspring and her offspring. He will bruise your head, and you will bruise his heel.

Es decir: «Pondré hostilidad entre ti y la mujer, y entre tu descendencia y la descendencia de ella. Él te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el talón». (En español el contraste se ve menos, porque «simiente» es femenino: la Reina-Valera 1909 dice «ésta te herirá en la cabeza», con un pronombre que concuerda con «simiente», no con «la mujer»).

La diferencia importaba tanto para la devoción como para el estudio, porque la lectura latina se asoció durante mucho tiempo con la Virgen María. Las traducciones católicas modernas hechas del hebreo siguen la lectura masculina, normalmente con una nota.

El siglo XX: la Confraternity y Knox

En los Estados Unidos, la Confraternity of Christian Doctrine (Cofradía de la Doctrina Cristiana) patrocinó una revisión del Nuevo Testamento de Challoner, todavía a partir del latín, publicada en 1941. Cuando la encíclica Divino Afflante Spiritu (1943) del papa Pío XII animó a los estudiosos católicos a traducir de las lenguas originales, el proyecto del Antiguo Testamento de la Confraternity pasó al hebreo, y sus libros aparecieron por entregas desde 1952. Ese trabajo se convirtió en la base de la New American Bible.

En Inglaterra, Ronald Knox hizo él solo una traducción de la Vulgata (Nuevo Testamento en 1945, Antiguo Testamento en 1949), en un inglés literario y fluido que fue aprobado para su uso en Inglaterra y Gales. Fue la última gran traducción católica hecha a partir del latín.

La constitución Dei Verbum (1965) del Concilio Vaticano II confirmó la nueva orientación: las traducciones debían hacerse «sobre todo de los textos originales», y podían prepararse en colaboración con otros cristianos cuando las circunstancias lo permitieran.

La familia de la Jerusalem Bible

La Jerusalem Bible (1966), dirigida por Alexander Jones, llevó al inglés el trabajo de la francesa Bible de Jérusalem, preparada por la École Biblique dominica de Jerusalén. Sus notas e introducciones se tradujeron del francés; los traductores debían trabajar a partir del hebreo y el griego, con el francés como guía, aunque los críticos señalaron lugares donde el francés parece haberse impuesto. J. R. R. Tolkien estuvo entre sus colaboradores, y tradujo el libro de Jonás. Vertía el nombre divino como «Yahweh», estaba escrita en un inglés moderno y vivo, y se convirtió en la Biblia que se leía en misa en buena parte del mundo de habla inglesa fuera de Norteamérica.

La New Jerusalem Bible (1985), dirigida por Henry Wansbrough, la revisó a partir de la segunda edición francesa, con más atención a las lenguas originales y algo de lenguaje inclusivo para referirse a las personas. Wansbrough dirigió también la Revised New Jerusalem Bible: su Nuevo Testamento y sus Salmos aparecieron en 2018, y la Biblia completa en 2019, publicada por Darton, Longman and Todd. La RNJB es más formal que sus predecesoras, pues busca un texto adecuado para la liturgia y el estudio, y entre otros cambios sustituyó «Yahweh» por «the Lord» («el Señor»).

La New American Bible y la NABRE

La New American Bible (1970), patrocinada por los obispos estadounidenses y preparada por miembros de la Catholic Biblical Association of America, fue la primera Biblia católica estadounidense completa traducida de las lenguas originales. Su Nuevo Testamento se revisó en 1986, y sus Salmos en 1991.

La New American Bible, Revised Edition (NABRE), publicada en 2011, revisó el Antiguo Testamento y mantuvo el Nuevo Testamento de 1986. La familia de la NAB es la Biblia que encuentran la mayoría de los católicos estadounidenses, porque el leccionario que se usa en misa en los Estados Unidos se basa en ella, y sus notas e introducciones son a menudo lo que ve un lector en la parroquia. Algunos críticos han considerado que las notas están demasiado influidas por los estudios histórico-críticos; otros las valoran precisamente por eso.

El leccionario y la NABRE no son idénticos, lo que desde hace tiempo es fuente de confusión. En noviembre de 2024, los obispos estadounidenses aprobaron, por 216 votos contra 4, un Nuevo Testamento revisado para uso litúrgico, y en 2025 anunciaron que la nueva edición se llamaría The Catholic American Bible, pensada como texto común para la misa, la Liturgia de las Horas y la lectura personal. Su publicación está anunciada para 2027.

RSV-CE, RSV-2CE y ESV-CE

También han prosperado las ediciones católicas de traducciones protestantes, señal del clima ecuménico posterior al Concilio.

La Revised Standard Version, Catholic Edition (Nuevo Testamento en 1965, completa en 1966) la preparó la Catholic Biblical Association of Great Britain. Introdujo un pequeño número de cambios en el Nuevo Testamento de la RSV, enumerados en un apéndice, como «full of grace» («llena de gracia») en Lucas 1:28 y «brethren» («hermanos», en una forma tradicional) para los hermanos de Jesús, y colocó los libros deuterocanónicos en sus lugares católicos. En 2006, Ignatius Press publicó la RSV Second Catholic Edition (RSV-2CE), que eliminó los arcaicos «thee» y «thou» («te», «tú») e hizo otros cambios, en parte pensando en la liturgia.

La English Standard Version, Catholic Edition (ESV-CE) adaptó para el uso católico la ESV, que a su vez es una revisión de la RSV. Se preparó bajo la Conferencia de Obispos Católicos de la India, y la Biblia apareció allí en 2018; en 2020 siguió un leccionario indio basado en ella. Los obispos de Inglaterra y Gales y los de Escocia adoptaron después la ESV-CE para un nuevo leccionario, que empezó a usarse desde el Adviento de 2024, en sustitución de la Jerusalem Bible que se había leído en sus iglesias durante más de medio siglo. Algunos acogieron con agrado un texto más formal; otros lamentaron perder la redacción familiar de la Jerusalem Bible o cuestionaron la elección de una traducción hecha originalmente por protestantes evangélicos.

Liturgiam authenticam y los leccionarios

Una Biblia que se lee en misa no es solo un libro: forma parte de la liturgia, y la Iglesia católica la regula. En 2001, la Congregación para el Culto Divino publicó la instrucción Liturgiam authenticam, que establecía principios para la traducción litúrgica. Pedía una estrecha fidelidad a la redacción original en lugar de la paráfrasis libre, un estilo sagrado distinto del habla cotidiana, que se consultara como ayuda la Nova Vulgata, sucesora de la tradicional Vulgata latina, y prudencia con los cambios de lenguaje inclusivo que pudieran alterar el sentido del texto.

La instrucción afectó a la traducción de la Escritura tanto como a las oraciones. Las traducciones tuvieron que revisarse antes de poder aprobarse para los leccionarios, y algunas Biblias populares no se usaron en misa en la forma en que se habían publicado. El leccionario canadiense basado en la NRSV, por ejemplo, necesitó modificaciones antes de ser aprobado. En 2017, el motu proprio Magnum principium del papa Francisco dio a las conferencias episcopales una mayor responsabilidad sobre las traducciones litúrgicas, aunque el principio de la traducción fiel se mantuvo.

El resultado es que un católico de Chicago, uno de Toronto y uno de Londres pueden oír en misa un inglés notablemente distinto, aprobado en cada caso por sus propios obispos.

Los libros deuterocanónicos

Toda Biblia católica incluye siete libros que no están en el Antiguo Testamento protestante: Tobías, Judit, Sabiduría, Sirácida (Eclesiástico), Baruc, 1 Macabeos y 2 Macabeos, además de formas más largas de Ester y de Daniel. Los católicos los llaman deuterocanónicos, «del segundo canon», un término que se refiere a que su condición se fijó más tarde, no a que tengan menos autoridad. El Concilio de Trento los definió como Escritura en 1546. La tradición protestante suele llamarlos apócrifos.

Las Biblias católicas imprimen estos libros entre los demás, no en una sección aparte: Tobías y Judit después de Nehemías, Sabiduría y Sirácida después del Cantar de los Cantares, y Baruc después de Lamentaciones. Cómo los cuentan y ordenan las distintas tradiciones se explica en Por qué algunas Biblias tienen más libros.

Aprobación y notas

Las Biblias católicas llevan un imprimatur, una declaración de un obispo de que el libro está libre de errores doctrinales, y el derecho canónico pide que las ediciones católicas incluyan notas adecuadas. Esta es una de las razones por las que las Biblias católicas han sido desde hace mucho, en cierto modo, Biblias de estudio. El imprimatur no es un juicio sobre la calidad ni el estilo de la traducción, y no significa que el obispo esté de acuerdo con cada nota.

Comparar tradiciones

Open Word Bible no es una traducción católica, protestante ni judía; no busca aprobación eclesiástica, y usa las traducciones existentes, incluidas las que se describen aquí, solo para comparar, nunca como base de su redacción. Traduce el Nuevo Testamento del Nuevo Testamento griego de la SBL y el Antiguo Testamento del Códice de Leningrado de Westminster, de modo que su Antiguo Testamento sigue por ahora el canon hebreo. Donde un versículo se ha leído de forma distinta en distintas tradiciones, como Génesis 3:15, el registro de razonamiento de esa frase expone los datos y la decisión. Sus borradores se hacen con ayuda de IA y siguen sin revisar hasta que revisores humanos con nombre los aprueban. El texto está dedicado al dominio público bajo CC0.

Fuentes

  • Metzger, Bruce M. The Bible in Translation: Ancient and English Versions. Grand Rapids: Baker Academic, 2001.
  • Pope, Hugh. English Versions of the Bible. Revisado por Sebastian Bullough. St. Louis: B. Herder, 1952.
  • Fogarty, Gerald P. American Catholic Biblical Scholarship: A History from the Early Republic to Vatican II. San Francisco: Harper & Row, 1989.
  • Pío XII. Divino Afflante Spiritu. Encíclica, 30 de septiembre de 1943.
  • Concilio Vaticano II. Dei Verbum. Constitución dogmática sobre la divina revelación, 18 de noviembre de 1965.
  • Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Liturgiam authenticam. Instrucción, 28 de marzo de 2001.
  • Francisco. Magnum principium. Carta apostólica en forma de motu proprio, 3 de septiembre de 2017.
  • “Preface to the New American Bible, Revised Edition.” Washington, DC: United States Conference of Catholic Bishops, 2011.
  • Wansbrough, Henry, ed. The Revised New Jerusalem Bible: Study Edition. London: Darton, Longman and Todd, 2019.
  • Las citas bíblicas en español son de la Reina-Valera 1909 (dominio público); las citas de la Douay-Rheims (revisión de Challoner) y de la World English Bible, ambas de dominio público, se dan en inglés con su traducción.