La versión King James la hicieron unos cincuenta estudiosos repartidos en seis grupos, que trabajaban según una lista de quince reglas (véase La versión King James (en inglés)). Las traducciones modernas se hacen de un modo muy parecido, por comités que trabajan según principios escritos, pero con más etapas, más revisores, más tecnología y una editorial esperando al final.

Este artículo describe cómo suele funcionar ese proceso, a partir de los relatos publicados de varias traducciones importantes: la New International Version (NIV), la English Standard Version (ESV), la New Living Translation (NLT) y la Christian Standard Bible (CSB). Cada una organiza el trabajo de forma distinta, y los detalles que siguen son ejemplos, no una receta única.

¿Quién pone en marcha una traducción?

Una traducción completa de la Biblia lleva años y cuesta mucho dinero. Alguien tiene que decidir que hace falta y pagarla. Normalmente intervienen tres partes, a veces reunidas en una sola organización.

  • Un patrocinador es dueño del proyecto y, por lo general, de los derechos de autor. En el caso de la NIV es Biblica, antes la Sociedad Bíblica de Nueva York y más tarde la Sociedad Bíblica Internacional. En el de la New American Standard Bible es la Lockman Foundation; en el de la New Revised Standard Version, el Consejo Nacional de Iglesias; en el de la New Living Translation, la Tyndale House Foundation.
  • Una editorial vende las ediciones impresas y concede licencias del texto. Zondervan publica la NIV en Estados Unidos y Hodder & Stoughton en el Reino Unido; Crossway, una editorial sin ánimo de lucro, es a la vez propietaria y editora de la ESV; Holman Bible Publishers, que forma parte de Lifeway, el brazo editorial de la Convención Bautista del Sur, publica la CSB.
  • Un comité de traducción toma las decisiones sobre el texto.

La relación entre los dos últimos importa. Un comité que responde ante una editorial puede verse presionado para que la traducción se venda; un comité que controla su propio texto puede resistirse. Los responsables de la NIV abordaron este problema haciendo que el Committee on Bible Translation (CBT, Comité de Traducción de la Biblia) se gobernara a sí mismo: se formó en 1965, tras una reunión de estudiosos evangélicos en Palos Heights (Illinois), y solo él decide lo que dice la NIV. Las editoriales y el patrocinador no votan sobre el texto.

Los documentos fundacionales

Antes de redactar un solo versículo, una traducción tiene que ponerse de acuerdo sobre lo que intenta hacer. La mayoría publica una declaración de principios, a menudo en su prefacio o en un documento aparte. Suelen tratar:

  • El texto de base. Qué ediciones del hebreo, el arameo y el griego, y con qué libertad apartarse de ellas. Casi todas las traducciones protestantes y católicas modernas usan para el Antiguo Testamento el texto masorético de la Biblia Hebraica Stuttgartensia o de su sucesora, y para el Nuevo una edición reciente de Nestle-Aland o de las Sociedades Bíblicas Unidas. La New King James Version es la principal excepción, pues conserva el Texto Recibido.
  • El enfoque. Dónde se sitúa la traducción entre la forma y el sentido (véase ¿Palabra por palabra o sentido por sentido? (en inglés)). El prefacio de la ESV la llama «essentially literal» («esencialmente literal»); la CSB describe su método como «optimal equivalence» («equivalencia óptima»); la NLT aspira a la claridad de una traducción idea por idea; la NIV describe un equilibrio entre la transparencia respecto al original y un inglés natural.
  • El público. Quién la leerá, con qué nivel de lectura, y si está pensada para la lectura pública, el estudio personal o ambas cosas.
  • Criterios sobre cuestiones discutidas. Cómo traducir el nombre divino, si usar un lenguaje inclusivo en cuanto al género para referirse a las personas, cómo marcar los pasajes disputados y si escribir con mayúscula los pronombres referidos a Dios.

La declaración de la Lockman Foundation es especialmente breve. Llama a sus objetivos un «Fourfold Aim» («objetivo cuádruple»): que sus traducciones sean fieles a las lenguas originales, gramaticalmente correctas y comprensibles, y que den a Jesucristo el lugar que le corresponde. Otras ocupan muchas páginas. En cualquier caso, el documento se convierte en la medida con la que se discuten los borradores posteriores.

La redacción

Pocos comités modernos traducen desde cero. Muchos parten de un texto existente: la ESV, de la Revised Standard Version de 1971 (véase La RSV y la ESV); la NKJV, de la versión King James; la CSB, de la Holman Christian Standard Bible; la NLT, de la Living Bible. Incluso una traducción «nueva» como la NIV comenzó con borradores preparados libro por libro.

Lo habitual es repartir la Biblia entre especialistas. El relato publicado de la NLT lo describe con claridad. Participaron unos noventa estudiosos. Cada libro se asignó a tres especialistas en él, cada uno de los cuales revisó un texto de base y propuso cambios. Sus sugerencias pasaban a un traductor principal responsable de esa sección de la Biblia, que las combinaba en un primer borrador. Ese borrador pasaba después al Comité de Traducción de la Biblia, que revisaba y aprobaba cada versículo. El especialista en Nuevo Testamento Craig Blomberg, uno de los revisores, ha descrito el mismo proceso desde dentro, incluido el papel de un estilista de Tyndale House que trabajaba con el editor general.

La NIV original siguió un plan parecido, con equipos iniciales de traducción para cada libro, seguidos de comités editoriales intermedios y generales y, por último, del CBT. En el caso de la ESV, un Translation Oversight Committee (Comité de Supervisión de la Traducción) de catorce miembros tomaba las decisiones finales, con el apoyo de unos cincuenta Translation Review Scholars (estudiosos revisores de la traducción) y de un Consejo Asesor de tamaño similar.

Estilistas y lectores

Un borrador puede ser exacto y aun así leerse mal. Por eso la mayoría de los comités incluyen a personas cuyo trabajo es el inglés: estilistas literarios, correctores y a veces poetas. Se fijan en el ritmo, la claridad y cómo suena un pasaje leído en voz alta. Los traductores de la King James hacían lo mismo, leyéndose los borradores en voz alta unos a otros, y los comités modernos siguen tratando la lectura pública como una prueba.

También hay que comprobar el público. Una Biblia para quienes leen el inglés como segunda lengua, o para niños, necesita un vocabulario y una longitud de frase controlados. La New International Reader’s Version (NIrV), una edición simplificada de la NIV, se diseñó para lectores jóvenes y principiantes. Incluso las traducciones para adultos en general prestan atención a la legibilidad. Los responsables de la Common English Bible (2011) enviaron sus borradores a decenas de grupos de lectura formados por no especialistas de diversas confesiones, que leyeron cada versículo en voz alta y señalaron las frases difíciles de seguir.

Los datos lingüísticos forman ahora parte del proceso. Para su revisión de 2011, el CBT encargó un estudio a los autores de los diccionarios Collins, con una base de datos muy grande del inglés moderno, para ver cómo usaban realmente los hablantes de inglés palabras como «man» («hombre») y «he» («él») para referirse a las personas en general. El comité usó los resultados en sus decisiones sobre el lenguaje de género, y publicó su razonamiento.

Revisión y votación

Una vez que existe un borrador, se revisa, normalmente más de una vez. Las etapas típicas son:

1. Revisión de especialistas. Los estudiosos cotejan cada libro con el hebreo o el griego y escriben comentarios. 2. Discusión en el comité. El comité recorre el texto, a menudo versículo por versículo, y vota. El CBT, por ejemplo, no cambia la NIV por mayoría simple: un cambio necesita una amplia mayoría cualificada del comité. 3. Lectura externa. Pastores, profesores y lectores laicos comentan los borradores, sobre todo en cuanto a claridad. 4. Corrección de estilo y de pruebas. Se cotejan entre sí las notas al pie, las referencias cruzadas, los títulos, la puntuación y la ortografía, y el texto se compone tipográficamente, lo que plantea sus propias cuestiones sobre los saltos de línea, la disposición de la poesía y la numeración de las notas.

En la votación es donde los documentos fundacionales demuestran su utilidad. Cuando dos estudiosos no están de acuerdo, la discusión no versa solo sobre el griego, sino sobre qué traducción se ajusta a los objetivos declarados de la traducción.

La publicación

Una traducción moderna suele publicarse por etapas. Muchas han publicado primero el Nuevo Testamento, a veces con los Salmos y los Proverbios, y la Biblia completa unos años después: el Nuevo Testamento de la NIV apareció en 1973 y la Biblia completa en 1978; el Nuevo Testamento de la NKJV en 1979 y la Biblia completa en 1982. La publicación anticipada permite al comité reunir reacciones antes de que el texto quede fijado.

La publicación trae también las licencias. La mayoría de las traducciones modernas tienen derechos de autor, y el patrocinador o la editorial fijan las condiciones en que pueden citarse, imprimirse por otras editoriales o incluirse en aplicaciones y sitios web. Las regalías de esas licencias suelen financiar el mantenimiento de la traducción. Este modelo, y sus críticos, son el tema de Por qué las traducciones de la Biblia tienen derechos de autor.

Por qué las traducciones siguen cambiando

Pocas traducciones importantes permanecen mucho tiempo sin cambios. La NIV se revisó en 1984 y de nuevo en 2011. La NLT apareció en 1996, recibió una segunda edición a fondo en 2004 y actualizaciones menores desde entonces. La ESV de 2001 se revisó en 2007, 2011, 2016 y 2025. La CSB de 2017 se actualizó en 2020, cuando, entre otras cosas, el comité cambió su traducción de Romanos 3:25 por «mercy seat» («propiciatorio»). La NASB, terminada por primera vez en 1971, se actualizó en 1977, 1995 y 2020.

Hay varias razones para ello.

  • Nuevas ediciones de los textos originales. El Nuevo Testamento griego de Nestle-Aland llegó a su 28.ª edición en 2012, y la Biblia Hebraica Quinta va apareciendo libro por libro. Cada edición introduce algunos cambios en el texto.
  • Nuevos conocimientos. Los estudios sobre las lenguas antiguas, las inscripciones y los Rollos del Mar Muerto siguen afinando lo que significaban determinadas palabras.
  • Un inglés que cambia. Las palabras se desplazan en su sentido y en sus connotaciones. Una traducción que era natural en 1970 puede resultar engañosa o cómica cincuenta años después.
  • Las reacciones de los lectores. Los comités reciben comentarios de pastores, estudiosos y lectores, y los mejores dan lugar a cambios.
  • El debate. Algunas revisiones responden a una polémica, como cuando la traducción de Génesis 3:16 de la ESV de 2016 se revirtió en 2025 tras recibir críticas.

La revisión tiene un coste. Los lectores que memorizan versículos, las iglesias que imprimen textos litúrgicos y las editoriales que producen Biblias de estudio y comentarios prefieren todos un texto estable. El anuncio de Crossway en 2016 de que el texto de la ESV quedaría fijado para siempre, revocado en pocas semanas, mostró lo difícil que es equilibrar estos intereses. La mayoría de los patrocinadores aspiran hoy a actualizaciones pequeñas y periódicas, en lugar de cambios frecuentes o de ningún cambio.

Un proceso pensado para ser comprobado

El hilo común es la rendición de cuentas. Una traducción moderna hecha por un comité reparte las decisiones entre muchas personas, pone por escrito sus principios y hace pasar cada versículo por varias etapas de revisión, de modo que las preferencias de una sola persona no deciden lo que dice la Biblia. Su punto débil es que el razonamiento detrás de cada decisión suele quedarse dentro del comité. Los lectores ven el resultado y quizá una nota al pie, no los argumentos.

Open Word Bible intenta, en cambio, trabajar a la vista. Traduce directamente a partir del Nuevo Testamento griego de la SBL y del Códice de Leningrado de Westminster; sus borradores se hacen con ayuda de IA (véase Traducción con ayuda de IA y revisión humana); y publica, para cada frase, un registro de razonamiento con las decisiones tomadas y las opciones consideradas (véase Mostrar el trabajo). Nada se marca como revisado hasta que un revisor humano con nombre lo ha aprobado. Usa otras traducciones solo para comparar, y se publica bajo CC0, así que no conlleva ninguna tarifa de licencia.

Fuentes

  • Barker, Kenneth L., ed. The Making of a Contemporary Translation: New International Version. Grand Rapids: Zondervan, 1986.
  • “Preface.” The Holy Bible, New International Version. Grand Rapids: Zondervan, 1978.
  • Committee on Bible Translation. “Updating the New International Version of the Bible: Notes from the Committee on Bible Translation.” Biblica, 2010.
  • Biblica. “Committee on Bible Translation.” Sitio web oficial de la NIV.
  • Tyndale House Publishers. “Introduction to the New Living Translation” y “Translation Process.” Sitio web oficial de la NLT.
  • Crossway. “Preface.” The Holy Bible, English Standard Version. Wheaton: Crossway, 2001.
  • Lockman Foundation. “Who We Are” y “History.” Sitio web oficial.
  • Scorgie, Glen G., Mark L. Strauss y Steven M. Voth, eds. The Challenge of Bible Translation: Communicating God’s Word to the World. Grand Rapids: Zondervan, 2003.
  • Este artículo no cita ningún versículo bíblico completo; donde cita unas pocas palabras de una traducción o un prefacio con derechos de autor, se dan en inglés con su traducción y se nombra la fuente. Las demás citas bíblicas en español de este sitio son de la Reina-Valera 1909 (dominio público).