«El amor de Dios» es una de las expresiones más conocidas de la Biblia. También es ambigua. Puede significar el amor que Dios nos tiene, o el amor que nosotros tenemos a Dios. En español, como en griego, la pequeña palabra «de» no dice cuál.
Por lo general el contexto decide, y los lectores ni siquiera notan la pregunta. Pero en un número sorprendente de versículos importa, y lectores atentos han discrepado. El caso más conocido es la «fe de Cristo» de Gálatas 2:16, que tiene su propio artículo: ¿Fe en Cristo, o la fidelidad de Cristo? Este artículo se aleja de ese versículo para mirar el problema más amplio, y muestra cómo lo resuelve Open Word Bible en otros lugares.
Qué es un genitivo
Los sustantivos griegos cambian su terminación para mostrar cómo se relacionan con el resto de la oración. Una de esas formas es el caso genitivo. Su función básica es unir un sustantivo a otro, y el español lo traduce casi siempre con «de» o con un posesivo: «la casa del padre», «su casa».
Pero el genitivo hace muchos trabajos, y la terminación es la misma para todos. Las gramáticas enumeran decenas de usos. Unos pocos son los que más importan para la traducción:
- Posesión: «la casa del padre» es la casa que posee el padre.
- Sujeto: «el amor de Dios» puede significar que Dios ama. Los gramáticos lo llaman genitivo subjetivo: el sustantivo en genitivo es el que realiza la acción.
- Objeto: «el amor de Dios» también puede significar que alguien ama a Dios. Es un genitivo objetivo: el sustantivo en genitivo recibe la acción.
- Origen: «la obra de la fe» puede significar la obra que nace de la fe.
- Descripción: «el cuerpo de gloria» puede significar un cuerpo glorioso.
Los usos subjetivo y objetivo son donde está el problema. Siempre que un sustantivo nombra una acción (amor, fe, temor, esperanza, conocimiento, testimonio, perseverancia) y va seguido de un genitivo, el genitivo puede nombrar a quien actúa o a quien recibe la acción. La gramática permite ambas cosas. Solo el contexto puede elegir.
El amor de Dios: dos versículos, dos respuestas
Dos versículos muestran que la misma expresión griega puede significar cosas opuestas en lugares distintos.
En Romanos 5:5, Pablo escribe que la esperanza no nos avergüenza, porque ἡ ἀγάπη τοῦ θεοῦ (hē agapē tou theou), «el amor de Dios», se ha derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo. El registro decide que se trata del amor de Dios por nosotros. Su razón es el argumento que lo rodea: el versículo 8 habla del amor de Dios por nosotros, mostrado en la muerte de Cristo, y la esperanza descansa en ese amor, no en el nuestro. Por eso Equilibrada y Sencilla dicen de quién es el amor:
Y la esperanza no nos deja avergonzados, pues Dios nos ha dado el Espíritu Santo, y por medio del Espíritu su amor ha inundado nuestros corazones.
En Juan 5:42 Jesús dice a sus adversarios: «Los conozco, y sé que no tienen τὴν ἀγάπην τοῦ θεοῦ en ustedes mismos». El griego es la misma expresión, «el amor de Dios». Pero aquí el registro decide en el otro sentido: significa el amor de ellos a Dios. El contexto trata de hacia dónde se vuelve su corazón. Aceptan gloria unos de otros y no buscan la gloria que viene de Dios (5:44). El primer mandamiento de Israel era amar al SEÑOR con todo el corazón (Deuteronomio 6:5), y ese amor es lo que Jesús dice que falta.
La gloria que viene de la gente no la acepto. Pero los conozco, y sé que no hay en ustedes amor a Dios.
En español, Equilibrada deja clara esa dirección al decir «amor a Dios», y Sencilla lo dice todavía más llanamente: «no aman a Dios de corazón».
El registro de Juan 5:42 pone los otros sentidos en una nota al pie, y hace una observación justa sobre ellos: están cerca. Quienes tienen en sí el amor de Dios lo aman a su vez (1 Juan 4:19).
Las mismas palabras, direcciones opuestas. Una traducción que diera siempre «el amor de Dios» de la misma manera confundiría al lector en uno de estos dos lugares.
Cuando el contexto es menos claro: 1 Juan 2:5
A veces el contexto se inclina hacia un lado sin zanjar la cuestión. En 1 Juan 2:5, Juan escribe que quien guarda la palabra de Dios, «en esa persona el amor de Dios ha alcanzado de verdad su meta».
El registro de este versículo marca la decisión de significado como incierta y añade una nota al pie. Expone las pruebas: la carta usa la expresión en las dos direcciones, para el amor hacia Dios en 5:3 y para el amor de Dios por nosotros en 4:9. Aquí el verbo dice que el amor llega a su plenitud, como el amor de Dios en 4:12. Así que el registro prefiere el amor de Dios por nosotros, que se hace realidad en quienes guardan su palabra. El amor a Dios, mostrado en guardar su palabra (5:3), sigue siendo posible, y la nota lo dice. Una tercera propuesta, la clase de amor que viene de Dios, figura también entre las alternativas.
Pero quien guarda su palabra, en esa persona el amor de Dios ha alcanzado de verdad su meta.
Equilibrada y Sencilla conservan «el amor de Dios» sin precisar más su dirección. Donde la decisión de significado es incierta, la redacción no pretende más certeza de la que tiene la decisión.
El amor de Cristo: 2 Corintios 5:14 y Romanos 8:35
«El amor de Cristo» plantea la misma pregunta. En 2 Corintios 5:14 Pablo explica por qué él y sus compañeros hacen lo que hacen: ἡ γὰρ ἀγάπη τοῦ Χριστοῦ συνέχει, «porque el amor de Cristo nos apremia».
¿Es el amor de Cristo por Pablo, o el amor de Pablo por Cristo? El registro decide por el amor de Cristo, y da sus razones. Las palabras que siguen hablan de Cristo muriendo por todos, y Pablo habla en otro lugar del «Hijo de Dios, que me amó y se entregó a sí mismo por mí» (Gálatas 2:20). Añade una matización justa: ese amor despierta también amor como respuesta. La otra lectura, nuestro amor por Cristo, está en una nota al pie.
Aquí los tres niveles muestran cómo una decisión de significado puede llevarse a la redacción de maneras distintas. Literal conserva la expresión tal como está. Equilibrada también, porque en este contexto «es el amor de Cristo lo que nos impulsa» se entiende de forma natural como su amor. Sencilla lo dice abiertamente:
Hacemos esto porque Cristo nos ama, y su amor nos impulsa. Estamos seguros de esto: una persona murió por todos, así que todos han muerto.
En la edición inglesa, la decisión de redacción de Sencilla explica por qué: deja claro el significado de la decisión, que se trata del amor de Cristo por ellos. La redacción española de Sencilla lo dice igual de claro.
Romanos 8:35 pregunta: «¿Quién nos separará del amor de Cristo?». El registro lo lee como el amor de Cristo por nosotros, puesto que el versículo 37 habla de «aquel que nos amó» y el versículo 39 del «amor de Dios». Sencilla vuelve a decirlo abiertamente:
¿Puede algo apartarnos del amor que Cristo nos tiene?
Dos genitivos en una oración: 2 Tesalonicenses 3:5
Algunos versículos plantean la pregunta dos veces. En 2 Tesalonicenses 3:5 Pablo ora: «Que el Señor dirija sus corazones hacia el amor de Dios y hacia la perseverancia de Cristo».
Cada genitivo puede leerse de las dos maneras. El amor de Dios puede ser el amor de Dios por ellos o el de ellos por Dios. La perseverancia de Cristo puede ser la perseverancia que mostró el propio Cristo, o la paciente espera de ellos hasta su venida. El registro marca la decisión como incierta y da la alternativa en una nota al pie. Su elección es que lo más probable es que Pablo quiera decir que sean llevados más hondo en el amor que Dios les tiene y compartan la firmeza que Cristo mostró en el sufrimiento.
Literal y Equilibrada conservan «el amor de Dios y la perseverancia de Cristo», lo que deja ambas expresiones tan abiertas en español como lo están en griego. Sencilla, que pretende decir con claridad lo que significa el texto, tiene que elegir:
Pedimos que el Señor los ayude a entender cada vez más cuánto los ama Dios, y a seguir adelante con paciencia, como lo hizo Cristo.
En la edición inglesa, la decisión de redacción de esa frase está marcada ella misma como incierta, porque expresa un sentido que la decisión de significado solo considera el más probable. Así mantiene el proyecto la honradez de sus niveles. La redacción puede hacer más clara una elección, pero no puede hacerla más segura que la decisión de significado que tiene detrás.
¿Quién dio la revelación? Apocalipsis 1:1
El último libro de la Biblia empieza con un genitivo: Ἀποκάλυψις Ἰησοῦ Χριστοῦ, «la revelación de Jesucristo». ¿Es Jesús quien revela, o quien es revelado?
El registro decide que es, ante todo, la revelación que viene de Jesucristo, porque el resto de la oración dice cómo llegó: Dios se la dio a Jesús, y Jesús la dio a conocer por medio de su ángel a Juan. Pero el registro añade que Jesús está también en el centro de lo que se revela (1:12–18), y que la expresión puede abarcar ambas cosas.
Algunos gramáticos tienen un nombre para esta última posibilidad. La gramática griega de Daniel Wallace lo llama genitivo pleno (plenary genitive): un genitivo que es a la vez subjetivo y objetivo, cuando el autor quiere decir ambas cosas. La mayoría de los genitivos no son así, y los estudiosos son prudentes a la hora de usar la idea para esquivar una elección difícil. Pero en una oración como Apocalipsis 1:1, donde Jesús es a la vez quien muestra y quien es mostrado, describe bien el texto.
El mismo versículo termina con otra expresión ambigua. Juan dio testimonio «del testimonio de Jesucristo». Puede ser el testimonio que dio Jesús, o el testimonio acerca de Jesús que dan los creyentes. El registro, marcado como incierto y con una nota al pie, prefiere el testimonio que dio Jesús, porque el versículo 5 lo llama «el testigo fiel». Señala que los dos están cerca, puesto que lo que Jesús testificó es aquello de lo que Juan da testimonio, y que la expresión vuelve varias veces en el libro.
No siempre sujeto u objeto
Los usos subjetivo y objetivo son los famosos, pero otros usos también requieren cuidado.
Origen. En 1 Tesalonicenses 1:3 Pablo recuerda la «obra de la fe, el trabajo del amor y la perseverancia de la esperanza» de los tesalonicenses. El registro lee cada genitivo como el origen: la fe obra, el amor se esfuerza, la esperanza persevera. Equilibrada lo traduce «la obra que hace su fe, el trabajo que su amor emprende y la perseverancia que les da su esperanza», y Sencilla lo explica todavía más: «lo que su fe los lleva a hacer, cuánto trabajan porque aman a los demás, y cómo siguen adelante porque tienen esperanza».
Descripción. A veces un genitivo funciona como un adjetivo, un patrón que a menudo refleja el hebreo, que tiene pocos adjetivos y usa en su lugar expresiones con «de». En Lucas 16:8, el «administrador de injusticia» es sencillamente el administrador deshonesto, y el registro lo llama una manera hebrea de decir «injusto». Literal conserva «administrador de injusticia»; Equilibrada dice «administrador deshonesto». En Filipenses 3:21, Cristo transformará «el cuerpo de nuestra humillación» para que sea semejante al «cuerpo de su gloria». Equilibrada dice «estos cuerpos de nuestra condición humilde» y «su cuerpo glorioso». Una nota al pie del versículo explica por qué la redacción inglesa antigua, «our vile body» («nuestro cuerpo vil»), induce a error: la palabra griega significa humildad, bajeza de condición, no maldad.
¿Acerca de, o por? «El evangelio de Jesucristo» en Marcos 1:1 podría ser la buena noticia que Jesús proclamó o la buena noticia acerca de él. El registro señala que ambas cosas son verdad en Marcos, puesto que Jesús proclama la buena noticia de Dios (1:14), pero a la cabeza de un relato sobre él, lo más probable es que Jesús sea su tema. Por eso Equilibrada y Sencilla dicen «acerca de», y la decisión de redacción de la edición inglesa da la razón: «de» podría significar las dos cosas.
Fe, justicia y temor
Algunas de las cuestiones de genitivo más importantes de la Biblia son lo bastante grandes para tener su propio artículo.
La expresión «fe de Cristo» en Gálatas 2:16, 2:20 y 3:22, Romanos 3:22 y 3:26, y Filipenses 3:9 se trata en ¿Fe en Cristo, o la fidelidad de Cristo?, que explica por qué Open Word Bible lee «fe en» y marca cada una de esas decisiones como incierta, con una nota al pie.
«La justicia de Dios» en Romanos plantea una pregunta relacionada: ¿es una cualidad que Dios tiene, una condición que Dios da, o la acción salvadora de Dios? Véase «La justicia de Dios».
«El temor del SEÑOR» en el Antiguo Testamento es casi siempre un temor dirigido hacia Dios, un genitivo objetivo, pero qué es ese temor requiere alguna explicación. Véase «El temor del SEÑOR».
¿Por qué no conservar siempre «de»?
Un lector podría preguntar por qué una traducción no conserva simplemente «de» en todas partes y deja decidir al lector, como hace el griego.
A veces esa es la respuesta correcta, y Literal lo hace a menudo. «El amor de Dios» es tan abierto en español como en griego. Pero el «de» español no es un equivalente perfecto del genitivo griego. En muchas expresiones ya se inclina hacia un lado: «el temor de Dios» suena a temor dirigido a Dios, «la fe de Abraham» a la fe del propio Abraham, «la obra de la fe» a algo que la fe produce. Y en muchos lugares, como «administrador de injusticia», conservar «de» produce un español que nadie escribiría y pocos entenderían.
Por eso Open Word Bible trata cada genitivo ambiguo como una decisión de significado. La decisión expresa el sentido, da las razones, nombra las alternativas y marca la elección como incierta cuando las pruebas están igualadas. Donde un lector bien podría entenderlo de la otra manera, una nota al pie da esa lectura. Después cada nivel pone la decisión en palabras a su manera: Literal conserva «de» donde la lengua puede soportarlo, Equilibrada elige una expresión natural y Sencilla dice con claridad quién hace qué a quién.
Como la decisión pertenece al significado, es la misma en todas las lenguas. La traducción española, como la inglesa o la suajili, se enfrenta a la misma pregunta y la responde desde la misma decisión, con sus propias palabras. Un ajuste del lector nunca puede cambiarla, porque los ajustes solo cambian la redacción. El artículo Los ajustes cambian la redacción, nunca el significado explica esa regla.
Abre Romanos 5, Juan 5, 1 Juan 2 y 2 Corintios 5 para ver los registros.