En mayo de 1521, cuando volvía de la Dieta imperial de Worms, donde se había negado a retractarse de sus escritos, Martín Lutero fue apresado por jinetes armados. El «secuestro» lo había organizado su protector, el elector Federico el Sabio de Sajonia. Llevaron a Lutero al Wartburg, un castillo que domina Eisenach, donde vivió disfrazado de «Junker Jörg», un caballero, se dejó crecer la barba y escribió.

Allí, en unas once semanas del invierno de 1521–22, tradujo todo el Nuevo Testamento del griego al alemán. Llegó a ser uno de los libros más influyentes jamás impresos en alemán.

Biblias alemanas antes de Lutero

Lutero no dio a los alemanes su primera Biblia. Se habían traducido partes de la Biblia al alemán desde la Alta Edad Media, y en los siglos XIV y XV circulaban manuscritas Biblias alemanas completas. La primera Biblia impresa en una lengua europea moderna fue una Biblia alemana impresa por Johann Mentelin en Estrasburgo en 1466. Según un recuento habitual, antes del Nuevo Testamento de Lutero aparecieron dieciocho Biblias alemanas impresas completas: catorce en alto alemán y cuatro en bajo alemán.

Estas Biblias anteriores se tradujeron de la Vulgata latina y se basaban en una traducción antigua que se había ido revisando con el tiempo. Su alemán era a menudo rígido, y en tiempos de Lutero sonaba anticuado. Los historiadores han debatido hasta qué punto se leían; algunos relatos protestantes antiguos daban a entender que la Biblia era desconocida antes de Lutero, lo cual no es cierto, aunque la popularidad real de las versiones anteriores es difícil de medir.

El Testamento de septiembre

Lutero tradujo del griego. Usó la segunda edición (1519) del Nuevo Testamento griego de Erasmo, que imprimía el griego junto a la traducción latina del propio Erasmo (véase De los manuscritos a las Biblias impresas). También conocía a fondo la Vulgata, que había usado toda su vida como monje y profesor.

De vuelta en Wittenberg, Lutero revisó la traducción con su colega Felipe Melanchthon, un excelente helenista. Se publicó en septiembre de 1522, sin el nombre del traductor, y se conoce como el Testamento de septiembre. El Apocalipsis llevaba grabados en madera del taller de Lucas Cranach. La primera tirada suele calcularse en unos tres mil ejemplares. Se vendió deprisa, y en menos de tres meses le siguió una segunda edición corregida, el Testamento de diciembre.

Lutero añadió prefacios a los libros, y estos formaban parte de lo que recibían los lectores. El más conocido, su prefacio a Romanos, se convirtió en un clásico de la enseñanza protestante. De forma más polémica, en sus prefacios de 1522 clasificó los libros del Nuevo Testamento según la claridad con que proclamaban a Cristo, y llamó célebremente a Santiago «una epístola de paja» en comparación con libros como Juan y Romanos. Colocó Hebreos, Santiago, Judas y Apocalipsis al final de su Nuevo Testamento. Las ediciones posteriores suprimieron el comentario de la «paja», aunque el orden se mantuvo.

La Biblia completa, 1534

El Antiguo Testamento llevó mucho más tiempo. Lutero lo publicó por partes a partir de 1523, trabajando sobre el texto hebreo. Para ello contó con un equipo de colegas de Wittenberg, entre ellos Melanchthon, el profesor de hebreo Matthäus Aurogallus, el pastor Johannes Bugenhagen y otros como Caspar Cruciger y Justus Jonas, con Georg Rörer como corrector. Se reunían con regularidad para repasar el texto versículo a versículo. Lutero escribió más tarde que a menudo habían pasado dos, tres o cuatro semanas buscando una sola palabra, y que con Job él, Melanchthon y Aurogallus a veces apenas avanzaban tres líneas en cuatro días. Los lectores que ahora se deslizan por el texto, decía, caminan sobre una tabla cepillada, y nunca ven los peñascos que los traductores sudaron para apartar del camino.

La Biblia completa la publicó en 1534 el impresor de Wittenberg Hans Lufft. Lutero puso los libros apócrifos en una sección aparte entre los dos Testamentos, y los describió como libros que no se igualan a la Sagrada Escritura, pero que son útiles y buenos de leer. Siguió revisando la traducción el resto de su vida. Entre 1539 y 1541 el equipo repasó de nuevo toda la Biblia, y Georg Rörer levantó actas de sus sesiones, que recogen sus discusiones sobre pasajes concretos. La última edición que supervisó Lutero apareció en 1545, el año anterior a su muerte.

«Mirarles a la boca»

En 1530, mientras esperaba en el castillo de Coburgo durante la Dieta de Augsburgo, Lutero escribió un librito en defensa de su traducción, el Sendbrief vom Dolmetschen, o Carta abierta sobre la traducción. Es enérgico, a menudo grosero con sus adversarios, y está lleno de sabiduría práctica.

Lutero sostenía que un traductor no debe preguntar a las letras latinas cómo se habla en alemán. Hay que preguntar, escribió, a die mutter jhm hause, die kinder auff der gassen, den gemeinen man auff dem marckt, «la madre en la casa, los niños en la calle, el hombre común en el mercado» (en la ortografía de 1530), y mirarles a la boca para oír cómo hablan. Uno de sus ejemplos es este dicho de Jesús:

de la abundancia del corazón habla la boca. (Mateo 12:34)

Una traducción literal al alemán, decía Lutero, sonaría extraña, como si al corazón le sobrara algo. Un alemán diría más bien algo como Wes das Herz voll ist, des gehet der Mund über: «cuando el corazón está lleno, la boca rebosa». Del mismo modo, en el saludo del ángel a María (Lucas 1:28), objetaba que una traducción literal del «llena de gracia» latino haría pensar a un alemán en un barril lleno de cerveza o en una bolsa llena de dinero. En 1522 había impreso holdselige, «agraciada». Si hubiera seguido su propio oído, dijo, habría escrito algo como «Dios te saluda, querida María», que es lo que el ángel habría dicho en alemán. No todos los lectores quedan convencidos por su argumento: como señalan los editores de Oxford de la carta, el propio Lutero llamó a Jesús «lleno de gracia» en Juan 1:14.

Los registros de Open Word Bible sobre estos versículos se enfrentan a las mismas dos cuestiones. En Lucas 1:28 una decisión de significado señala que el verbo griego significa mostrar favor, y que el «llena de gracia» de la Vulgata no es lo que dice el griego. La versión Equilibrada dice:

He came to her and said, “Greetings! God has shown you his favor. The Lord is with you.”

Lucas 1:28 · Open Word Bible, Equilibrada Léelo con el razonamiento →

En Mateo 12:34 la versión Literal conserva la imagen del corazón que rebosa, y la versión Sencilla hace lo que hizo Lutero y da el sentido con palabras corrientes:

What people say shows what is in their hearts.

Mateo 12:34 · Open Word Bible, Sencilla Léelo con el razonamiento →

Lutero no siempre tradujo con libertad. Dijo que donde un pasaje dependía de sus palabras exactas, se había ceñido a ellas, aun a costa de la fluidez. Su método era un equilibrio entre la fidelidad al original y un alemán natural, un debate que se sigue en ¿Palabra por palabra o sentido por sentido?.

La palabra «sola»

La Carta abierta respondía sobre todo a una crítica. En Romanos 3:28, Lutero había traducido la afirmación de Pablo de que una persona es justificada por la fe sin las obras de la ley como justificada allein durch den Glauben, «solo por la fe». La Reina-Valera 1909, más cercana al griego, dice:

Así que, concluímos ser el hombre justificado por fe sin las obras de la ley. (Romanos 3:28)

La palabra «sola» no está en el griego, y los críticos católicos decían que Lutero la había añadido para apoyar su doctrina. Lutero respondió que sabía perfectamente que no estaba en el texto, pero que el modo de hablar alemán exige «solo» cuando se afirma una cosa y se excluye otra, y que expresaba el sentido de Pablo. Señaló también que escritores cristianos anteriores habían hablado de la justificación por la fe sola, algo que más tarde documentó en detalle el estudioso católico Joseph Fitzmyer, que en su comentario a Romanos enumera usos así de la Iglesia antigua y de la Edad Media.

El debate tiene dos lados que conviene exponer con justicia. Los defensores de Lutero sostienen que la palabra hace explícito lo que «sin las obras» ya implica. Sus críticos responden que una traducción no debe aportar una palabra que zanja una cuestión doctrinal disputada, y que «la fe sola» en el sentido de los debates de la Reforma era precisamente lo que estaba en disputa. Muchas traducciones modernas, protestantes y católicas, traducen el versículo sin «sola» y dejan esa interpretación a las notas y los comentarios. Open Word Bible hace lo mismo en sus tres niveles. Su versión Sencilla expone en cambio el contraste completo:

Estamos seguros de esto: Dios declara justa a una persona por medio de la fe, no porque haya hecho lo que la ley manda.

Romanos 3:28 · Open Word Bible, Sencilla Léelo con el razonamiento →

La Biblia y la lengua alemana

La Biblia de Lutero tuvo una influencia enorme en la lengua alemana. En el siglo XVI Alemania tenía muchos dialectos, y Lutero eligió una forma de alemán basada en la lengua de la cancillería sajona, que según él se entendía tanto en el norte como en el sur de Alemania. Gracias al amplio alcance de su Biblia, sus catecismos y sus himnos, muchas de sus palabras y expresiones pasaron al alemán común. Se le atribuyen palabras como Feuereifer («celo ardiente») y Lückenbüßer («tapagujeros»), y su Biblia hizo familiares dichos que eran más antiguos pero poco conocidos, como echar perlas a los cerdos (Mateo 7:6).

Los historiadores advierten hoy contra la idea de que Lutero «creó» el alemán moderno. El alemán estándar se desarrolló a lo largo de siglos, a través de impresores, cancillerías, escuelas y muchos otros escritores. Pero su Biblia fue una de las influencias individuales más importantes sobre él.

La Biblia también se difundió con rapidez. Las afirmaciones de la época y los cálculos modernos varían, pero los historiadores coinciden en que en vida de Lutero se imprimieron cientos de miles de ejemplares de su Biblia y su Nuevo Testamento, completos o en partes, lo que los sitúa entre los grandes éxitos editoriales de su tiempo.

Otras Biblias alemanas

La de Lutero no fue la única Biblia alemana de la Reforma. En Zúrich, el impresor Christoph Froschauer publicó en 1531, tres años antes que la de Lutero, una Biblia completa traducida por los colegas de Ulrico Zuinglio y basada en parte en el trabajo de Lutero. Los estudiosos católicos prepararon sus propias versiones: Hieronymus Emser publicó en 1527 un Nuevo Testamento que corregía el texto de Lutero pero conservaba buena parte de su redacción, y siguieron las Biblias católicas completas de Johann Dietenberger (1534) y Johann Eck (1537).

La Biblia de Lutero, revisada muchas veces, sigue usándose hoy en las iglesias protestantes alemanas. Su última revisión oficial, la Lutherbibel 2017, apareció en octubre de 2016 para el quinto centenario de la Reforma. Unos setenta teólogos trabajaron en ella más de cinco años y, según un recuento, cambiaron casi doce mil de sus aproximadamente treinta y un mil versículos. Algunos cambios hicieron el texto más exacto; otros volvieron a las palabras del propio Lutero donde revisores anteriores las habían modernizado, como selig («salvo, bienaventurado») en Romanos 10:10. También influyó en otras traducciones, entre ellas el Nuevo Testamento inglés de William Tyndale (véase William Tyndale y el Nuevo Testamento inglés). El «mercy seat» de Tyndale para la cubierta del arca, por ejemplo, se inspiró probablemente en el Gnadenstuhl de Lutero, «trono de gracia».

Mostrar el razonamiento

La Carta abierta sobre la traducción es valiosa precisamente porque Lutero se explicó. Los lectores que no estaban de acuerdo podían ver sus razones y discutirlas. Las actas de Rörer de las sesiones de revisión conservan también parte del razonamiento del equipo. La mayoría de las traducciones posteriores han ofrecido mucho menos.

Open Word Bible intenta que ese tipo de explicación sea lo habitual. Cada frase lleva un registro de las decisiones tomadas al traducirla, con las alternativas consideradas y las razones de la elección. Una traducción disputada, como la de añadir o no una palabra como «sola», es el tipo de decisión que ese registro pretende sacar a la luz. El proyecto traduce del hebreo y del griego, publica todo bajo licencia CC0 y se hace con ayuda de IA; ninguno de sus textos ha sido aprobado todavía por revisores humanos con nombre. Véase Mostrar el trabajo.

Fuentes

  • Jones, Howard, y Henrike Lähnemann, eds. Martin Luther: Ein Sendbrief vom Dolmetschen und Fürbitte der Heiligen / An Open Letter on Translating and the Intercession of Saints. 2.ª ed. Treasures of the Taylorian: Reformation Pamphlets 5. Oxford: Taylor Institution Library, 2022.
  • Luther, Martin. “On Translating: An Open Letter” (1530). Traducción de Charles M. Jacobs, revisada por E. Theodore Bachmann. En Luther’s Works, vol. 35, Word and Sacrament I. Philadelphia: Muhlenberg Press, 1960.
  • Seely, David Rolph. “William Tyndale and the Language of At-one-ment.” En The King James Bible and the Restoration, editado por Kent P. Jackson. Provo, UT: Religious Studies Center, Brigham Young University, 2011.
  • Bluhm, Heinz. Martin Luther: Creative Translator. St. Louis: Concordia, 1965.
  • Brecht, Martin. Martin Luther: Shaping and Defining the Reformation, 1521–1532. Traducción de James L. Schaaf. Minneapolis: Fortress Press, 1990.
  • Cameron, Euan, ed. The New Cambridge History of the Bible. Vol. 3, From 1450 to 1750. Cambridge: Cambridge University Press, 2016.
  • Fitzmyer, Joseph A. Romans: A New Translation with Introduction and Commentary. Anchor Bible 33. New York: Doubleday, 1993.
  • Pettegree, Andrew. Brand Luther: 1517, Printing, and the Making of the Reformation. New York: Penguin Press, 2015.
  • Roper, Lyndal. Martin Luther: Renegade and Prophet. London: Bodley Head, 2016.
  • Die Bibel nach Martin Luthers Übersetzung, revidiert 2017. Stuttgart: Deutsche Bibelgesellschaft, 2016.
  • Volz, Hans. Martin Luthers deutsche Bibel: Entstehung und Geschichte der Lutherbibel. Hamburg: Wittig, 1978.
  • Las citas bíblicas son de la Reina-Valera 1909 (dominio público), salvo donde el artículo cita una traducción histórica, que se da en su lengua original con su traducción.