Durante unos doscientos cincuenta años después de 1611, los protestantes de habla inglesa tuvieron, en la práctica, una sola Biblia: la versión King James (véase La versión King James). Los católicos de habla inglesa tenían otra, la Douay-Rheims, revisada por el obispo Richard Challoner en las décadas de 1740 y 1750. Aparecieron traducciones privadas, pero ninguna estuvo cerca de sustituirlas.
Hoy hay docenas de Biblias inglesas completas de uso común y cientos de traducciones de la Biblia entera o de partes de ella. Este artículo explica cómo se llegó a eso y describe con justicia las principales traducciones, según lo que cada una se propuso hacer. No las cita, porque la mayoría están protegidas por derechos de autor.
¿Por qué revisar la King James?
En el siglo XIX se acumulaban tres presiones.
La primera era el texto. El Nuevo Testamento de la King James se tradujo del texto griego impreso del siglo XVI, llamado después Texto Recibido, que se apoyaba en unos pocos manuscritos tardíos. Desde entonces los estudiosos habían encontrado manuscritos mucho más antiguos, entre ellos el Códice Sinaítico, publicado por Tischendorf en 1862, y el Códice Vaticano (véase El Códice Sinaítico y el Códice Vaticano). Una nueva traducción necesitaría un nuevo texto griego.
La segunda era el conocimiento de las lenguas. Los estudios de hebreo y de griego habían avanzado, y algunos pasajes que los traductores de 1611 habían entendido mal podían traducirse ahora con más exactitud.
La tercera era el propio inglés. Algunas palabras habían cambiado de sentido. En 1 Tesalonicenses 4:15 la versión King James dice que los vivos «shall not prevent them which are asleep»; «prevent» significaba entonces «ir delante», y la World English Bible dice «will in no way precede» («de ningún modo precederán»). En Romanos 1:13 Pablo dice que «was let hitherto», es decir, que hasta entonces se lo habían impedido, que es como lo expresa la World English Bible. Un lector de 1611 entendía ambas cosas. Un lector de 1850 podía entenderlas fácilmente al revés.
La Revised Version y la American Standard
En 1870 la Convocatoria de Canterbury autorizó una revisión de la versión King James. Estudiosos británicos, entre ellos B. F. Westcott y F. J. A. Hort, trabajaron con un comité estadounidense. El Nuevo Testamento de la Revised Version apareció en 1881 y el Antiguo Testamento en 1885. El Nuevo Testamento se vendió en cantidades enormes al publicarse, y algunos periódicos de Chicago lo imprimieron completo.
A los revisores se les pidió que hicieran el menor número posible de cambios, pero su texto griego, cercano al de Westcott y Hort, difería del Texto Recibido en miles de lugares, la mayoría pequeños. Su inglés era además muy literal: intentaron traducir la misma palabra griega con la misma palabra inglesa siempre que fuera posible. Muchos lectores encontraron el resultado exacto pero rígido, y la versión King James siguió siendo la Biblia de la mayoría de las iglesias.
Las preferencias del comité estadounidense que los británicos no habían adoptado se incorporaron a la American Standard Version de 1901. Entre otros cambios, traducía el nombre divino del Antiguo Testamento como «Jehovah». Los estudiosos admiraban la ASV por su precisión, y hoy es de dominio público.
Nuevos descubrimientos
Las décadas posteriores a 1881 volvieron a cambiar los estudios bíblicos. Miles de documentos en papiro hallados en Egipto, muchos en Oxirrinco, mostraron que el griego del Nuevo Testamento era en gran parte el griego hablado corriente de su época, no un «griego del Espíritu Santo» especial, como algunos habían pensado. Estudiosos como Adolf Deissmann sostuvieron que, por tanto, el Nuevo Testamento debía traducirse a la lengua hablada moderna. Los primeros papiros del Nuevo Testamento, los papiros Chester Beatty en la década de 1930 y los papiros Bodmer en la de 1950, hicieron retroceder aún más los datos manuscritos (véase Los papiros más antiguos del Nuevo Testamento). En 1947 se descubrieron los Rollos del Mar Muerto.
Algunos traductores individuales respondieron. James Moffatt, Edgar Goodspeed y otros produjeron a principios del siglo XX traducciones vivas en lengua moderna, que prepararon el camino para las traducciones hechas por comités que vinieron después.
La Revised Standard Version y sus críticos
La Revised Standard Version, una revisión de la ASV patrocinada por lo que llegó a ser el Consejo Nacional de Iglesias de Estados Unidos, apareció en 1946 (Nuevo Testamento) y 1952 (Biblia completa). Pretendía conservar la tradición de la King James usando los estudios modernos y un inglés más claro.
Provocó una feroz polémica. La disputa más conocida se refería a Isaías 7:14. La versión King James, a la que sigue Mateo 1:23, dice «a virgin shall conceive» («una virgen concebirá»). La RSV tradujo el hebreo almah como «young woman» («joven»), alegando que la palabra hebrea significa una joven en edad de casarse y no especifica por sí misma la virginidad, y mantuvo «virgin» en Mateo, donde la palabra griega sí lo dice. Muchos protestantes conservadores lo vieron como un ataque al nacimiento virginal, y en 1952 un pastor bautista de Rocky Mount, en Carolina del Norte, quemó un ejemplar de la RSV en un culto de domingo por la tarde. Sus defensores respondieron que la traducción seguía el hebreo y que el uso que Mateo hace del versículo quedaba intacto. La Reina-Valera 1909, en cambio, dice:
He aquí que la virgen concebirá, y parirá hijo, y llamará su nombre Emmanuel. (Isaías 7:14)
El debate muestra cuánto peso puede tener una sola decisión de traducción, y por qué ayuda mostrar a los lectores sus razones.
Aun así, la RSV se convirtió en la Biblia de referencia de muchas iglesias protestantes históricas, y le siguieron una edición católica (1965–66) y una «Common Bible» ecuménica (1973). Su sucesora, la New Revised Standard Version (1989), adoptó un «lenguaje inclusivo» en las referencias a personas donde el original se refería a hombres y mujeres, una decisión que unos acogieron con agrado y otros criticaron. En 2021 apareció una edición actualizada.
Traducciones nuevas, no revisiones
Mientras tanto, otros decidieron empezar de nuevo en lugar de revisar la King James.
- La New English Bible (Nuevo Testamento 1961, completa 1970) la patrocinaron las principales iglesias británicas y buscaba un inglés británico fresco y actual. Se revisó como Revised English Bible en 1989.
- Después de que la encíclica Divino Afflante Spiritu (1943) del papa Pío XII animara a traducir de las lenguas originales, los estudiosos católicos produjeron la Jerusalem Bible (1966), basada en la Bible de Jérusalem francesa, y la estadounidense New American Bible (1970). Ambas se han revisado después.
- La Good News Bible, cuyo Nuevo Testamento apareció en 1966 como Good News for Modern Man y la Biblia completa en 1976, la hizo la Sociedad Bíblica Americana siguiendo los principios de traducción del sentido de Eugene Nida, en un inglés sencillo para un público amplio.
Traducciones evangélicas
Los protestantes evangélicos, muchos de ellos incómodos con la RSV, produjeron sus propias traducciones. La New American Standard Bible (completa en 1971) revisó la ASV en una dirección muy literal. La New International Version (Nuevo Testamento 1973, completa 1978), hecha por un comité internacional de estudiosos evangélicos, buscaba un equilibrio entre exactitud y legibilidad, y fue durante muchos años la Biblia inglesa más vendida. Su revisión de 2011 adoptó cierto lenguaje inclusivo en cuanto al género, tras un acalorado debate sobre una revisión anterior.
La New King James Version (1982) actualizó la redacción de la King James manteniendo su Texto Recibido, para los lectores que preferían ese texto. La popular paráfrasis de Kenneth Taylor, la Living Bible (1971), fue rehecha por un gran equipo de estudiosos como una verdadera traducción, la New Living Translation (1996). La English Standard Version (2001), una revisión de la RSV, se describe a sí misma como «essentially literal» («esencialmente literal»). La Christian Standard Bible (2017) revisó la Holman Christian Standard Bible de 2004, buscando lo que sus autores llaman «optimal equivalence» («equivalencia óptima»).
Los traductores judíos hicieron sus propias Biblias inglesas de las Escrituras hebreas. The Holy Scriptures According to the Masoretic Text (1917), de la Jewish Publication Society, se apoyó mucho en la Revised Version y en la ASV, aunque seguía más estrictamente el texto hebreo tradicional, y hoy es de dominio público. Su sustituta, la nueva traducción de la JPS, apareció por partes y se reunió en un volumen como Tanakh en 1985.
Una minoría de iglesias sostiene que solo debe usarse la versión King James, por razones que van desde su texto griego hasta su lugar en su tradición. Esa convicción también forma parte del panorama moderno.
Traducciones libres y abiertas
Casi todas estas traducciones están protegidas por derechos de autor, lo que limita cuánto se puede citar o reutilizar de ellas. Algunas traducciones modernas siguen otro camino:
- La World English Bible, una actualización de la ASV preparada por voluntarios desde la década de 1990, se ha puesto en el dominio público. Por eso la citan los artículos en inglés de este sitio; los artículos en español citan la Reina-Valera 1909, también de dominio público.
- La NET Bible (primera edición completa en 2005) se puede leer gratis en internet y es conocida por sus 60.932 notas de los traductores que explican sus decisiones, aunque sigue protegida por derechos de autor.
- La Berean Standard Bible se puso en el dominio público en 2023.
La escalera de enfoques
Los lectores de inglés tienen hoy traducciones en casi todos los puntos entre lo muy literal y lo muy libre. Esa variedad puede confundir, pero también ayuda: comparar traducciones es una de las mejores maneras de que un lector que no sabe griego ni hebreo vea dónde un texto es difícil. Los principios que hay detrás de estas decisiones se exploran en ¿Palabra por palabra o sentido por sentido?.
Open Word Bible aborda el mismo problema de otra manera. En lugar de elegir un punto de la escalera, da cada frase en tres niveles, Literal, Equilibrada y Sencilla, que comparten un mismo conjunto de decisiones de significado. Se publica bajo CC0, para que pueda citarse y reutilizarse sin permiso. Y muestra el razonamiento de cada elección, para que el lector pueda ver por qué dice lo que dice, algo que, como muestra el debate sobre Isaías 7:14, los lectores necesitan. Sus borradores se hacen con ayuda de IA y todavía no están revisados, y usa las traducciones existentes que se describen aquí solo para comparar, nunca como base de su redacción.
Fuentes
- Metzger, Bruce M. The Bible in Translation: Ancient and English Versions. Grand Rapids: Baker Academic, 2001.
- Lewis, Jack P. The English Bible from KJV to NIV: A History and Evaluation. 2.ª ed. Grand Rapids: Baker, 1991.
- Thuesen, Peter J. In Discordance with the Scriptures: American Protestant Battles over Translating the Bible. New York: Oxford University Press, 1999.
- Norton, David. A History of the English Bible as Literature. Cambridge: Cambridge University Press, 2000.
- Deissmann, Adolf. Light from the Ancient East. Traducción de Lionel R. M. Strachan. London: Hodder and Stoughton, 1910.
- Fee, Gordon D., y Mark L. Strauss. How to Choose a Translation for All Its Worth. Grand Rapids: Zondervan, 2007.
- Greenspoon, Leonard J. Jewish Bible Translations: Personalities, Passions, Politics, Progress. Philadelphia: Jewish Publication Society, 2020.
- Pío XII. Divino Afflante Spiritu. Encíclica, 30 de septiembre de 1943.
- “Preface to the Revised Version” (Nuevo Testamento, 1881).
- Las citas bíblicas en español son de la Reina-Valera 1909 (dominio público); las citas de la versión King James y de la World English Bible, ambas de dominio público, se dan en inglés con su traducción.